¿Hasta dónde llegaré?

Llevo un tiempo queriendo comprar unos hip pads, que básicamente son unas panties con almohadillas en las caderas para crear el efecto de tenerlas muy bien formadas. Esto con el fin de pulir un poco más mi aspecto femenino, de hacerlo más creíble, más real, más cercano a esa asíntota de feminidad. Me encontraba buscando algunas opciones en Amazon cuando, de repente, me puse a reflexionar acerca del tema y me sorprendí al pensar en la cantidad de aditamentos que buscamos obtener para sentirnos mejor acerca de nuestra apariencia.

Hace tan solo cinco años ni siquiera contaba con una peluca en mi guardarropa, y hoy no concibo una sesión de transformación si utilizar una. Lo que quiero decir es que, durante alrededor de veinte años, disfruté plenamente mi travestismo sin la necesidad de utilizar nada más que las prendas básicas. Una falda y una blusa bastaban para satisfacer esa urgencia por ponerme en contacto con mi lado femenino y me hacían vivir esa experiencia de ser mujer durante un corto período. Hoy, sin embargo, eso no es suficiente. Muchas veces, si no cuento con el tiempo necesario para despojarme de los vellos de piernas, abdomen y pecho, ni siquiera me planteo la posibilidad de ponerme ninguna prenda femenina. Si he de hacerlo, lo haré como se debe, me digo a mí misma.

He escuchado y leído comentarios de varias amigas travestis en los cuales me dicen que algo similar les ocurre. Cada vez elevan más y más la vara y buscan ir más allá, llegar más lejos, romper más límites para acercarse a su ideal de lo que significa ser su versión femínea. Pero ¿quién es esa mujer que habita dentro de nosotras? ¿Qué aspecto tiene? Creo que es una pregunta interesante. Podríamos responder, a botepronto, que esa chica luce igual a nosotras cuando estamos vestidas, pero, si lo pensamos detenidamente, no es así. Ella es diferente, ella siempre luce mejor de lo que nosotras logramos retratar frente al espejo o a la lente de una cámara.

Es por eso que vivimos en una lucha constante por acercarnos a como ella luce realmente en nuestra psique. Esa es la razón por la que nunca es suficiente y siempre buscamos prendas, accesorios o aditamentos que nos ayuden a conseguir su imagen. El maquillaje; los explantes de senos, de nalgas, de caderas; las pelucas, las técnicas para ocultar el pene y los testículos, las perforaciones de orejas o de ombligo… todo ello técnicas de modificación corporal, al menos momentánea, para lograr la apariencia de la mujer que habita en nuestro pensamiento.

¿Qué sucederá cuando todas estas ayudas no sean suficientes y busquemos más? ¿Cuál será el siguiente paso? ¿El último? ¿Alguna vez estaremos satisfechas con la apariencia que logremos al momento de vestirnos de mujer? En mi caso puntual, creo que el límite está en las hormonas femeninas. Eso es algo que, por lo menos al día de hoy estoy segura de que nunca tomaría, pues no estoy dispuesta a realizar cambios irreversibles. Como siempre lo he dicho, estoy a gusto con mi condición de hombre también y disfruto mucho vivir mi vida con la libertad de cruzar a ambos lados de la frontera del género.

Pero es verdad que quiero lograr un aspecto lo más femenino y convincente posible, ayudándome de todas estas técnicas que me harán lucir una figura más estilizada y, por qué no, sensual. No para nadie, sino para mí misma. Para que, cuando me mire al espejo, mi mujer interna esté cada vez más cerca de decir:

Sí, ella soy yo.

5 thoughts on “¿Hasta dónde llegaré?

  1. Me fascina leerte. Tan diferente a mí, y sin embargo tan cercana. Soy y me siento mujer, y sin embargo aborrezco relacionar mi feminidad con todas las imposiciones externas. Tú buscando sostenes y pantis que marquen la cadera, y yo tratando de no depilarme e ir lo más cómoda posible… Jajajaja. Me pregunto cómo serían nuestras conversaciones si fuésemos amigas. Compartiendoo tu visión de la feminidad abres las puertas de las mentes dispuestas a ello, para descubrirnos tu mundo. Gracias.

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  2. Estaba igual que tu hace unos años, y hoy estoy llegando a la decisión de si empiezo tratamiento hormonal o no, me gusta verme mas como mujer que como varón y quizás en mi caso cruce esa frontera, pero no es algo que tenga definido aun

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    • El límite lo marcará lo que pese tu contexto vital-social-familar para no dar un paso más, porque creo que la necesidad de ir avanzando hacia un feminización total no se extingue nunca. A veces la sientes más, otra veces menos, pero nunca desaparece y siempre quiere más.

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    • El límite lo marcará lo que pese tu contexto vital-social-familar para no dar un paso más, porque creo que la necesidad de ir avanzando hacia un feminización total no se extingue nunca. A veces la sientes más, otra veces menos, pero nunca desaparece y siempre quiere más.

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