La historia de Renee

Amigas, para mí siempre es un placer conocer las historias de otras chicas que, como yo, tienen el gusto por vestir prendas asociadas al género femenino. Me intriga encontrar las similitudes y diferencias con mi propia historia, además de que resulta enriquecedor asomarse a la vida de alguien que ha experimentado situaciones que se asemejan a la nuestra. Hoy, una lectora de este blog, Renee Prada, nos compartió el relato que aquí publico, mientras las invito a que ustedes también me envíen sus historias si quieren que otras chicas las conozcan. Vamos a leer el relato de nuestra amiga:

Esta historia tuvo lugar hace bastante tiempo, en los inicios de mi necesidad imperiosa por vestirme como mujer y de la fascinación por las vitrinas de ropa interior femenina. Cuando pasaba frente a una, mi mirada se quedada prendada de esos lindos sostenes, enaguas, medias, panties y todo lo femenino. Siempre estaba pendiente de no perderme la próxima vitrina de mis anhelos. A veces llevaba bajo mis ropas normales panties o fajas, y así me sentía linda, aunque nadie lo notaba, pues tomaba muchas precauciones para no ser descubierta. En ese tiempo no sabía por qué me sucedía, solo que era algo imperioso hacerlo lo más seguido posible. Llegué incluso a robar prendas de vecinas, panties sobre todo, que han sido a través del tiempo mi mayor deseo; que recorran mis piernas y queden bien puestas en mi cuerpo y sentirme como una mujer.

En aquella época no me refería a mí en femenino, solo me gustaba vestirme y sentir la suavidad exquisita de las telas de las prendas que me ponía. Todavía no eran populares las pantimedias, así que sujetaba mis medias con un portaligas que no era muy bonito, pero para mí era la gloria. Las vitrinas eran mi mayor fantasía y me paraba frente a ellas cuando podía hacerlo; no todo el tiempo que yo hubiera querido, lo hacía rápido para no llamar la atención y no ser calificado con los epítetos con los que, en ese tiempo más que ahora, se refería la gente a personas que usaran alguna prenda de mujer.

Mis gustos estaban y están siempre orientados a tener y desear a las mujeres. Permanentemente estoy mirando sus cuerpos. Me gustan mucho, siento deseo por ellas, pero también ganas de ser una de ellas. Mis relaciones con mujeres fueron normales. Aunque soy muy tímido para eso, tuve novias, con las cuales experimenté caricias y otras cosas que las parejas desean, lo cual reafirmaba mis gustos, pues siempre deseaba estar con ellas, pero latentes estaban mis gustos por las ropas de mujer, sobre todo la ropa interior. Incluso, después de estar con ellas, volvía a casa y solo quería ponerme panties y sostenes, para recordar las caricias y rememorar sus curvas, imaginándome como una de ellas.

Este ritmo de vida ocurrió durante muchos años, y no pasaba mucho tiempo para que volvieran mis ansias por ser una mujer, aunque, como dije, no me refería a mí de esa manera. Durante un tiempo que residí en otra ciudad por trabajo, vivíamos varios de los trabajadores juntos, así que no podía tener ni ponerme las ropitas de mi gusto, y solo los encuentros con ocasionales novias aplacaban un poco mis deseos, y mis autosatisfacciones periódicas ayudaban a soportar la vida diaria. En esa ciudad tampoco abundaban las vitrinas de mis deseos, por lo que buscaba en los periódicos anuncios de ropa interior, que, aunque eran solo un sucedáneo de las prendas reales, de algo servían.

Cuando volvía a la capital, mis vitrinas me esperaban llenas de ropas bellas, mismas que, ahora más que antes, atraían mis miradas y hacían que el tiempo contemplando y deseando las prendas exhibidas avanzara especialmente lento. Comprar ropas de mujer no estaba en mis posibilidades en ese tiempo, pues mi timidez y el miedo a ser descubierto en mis gustos hacía imposible llegar a adquirir lo que mi cuerpo deseaba, Seguía usando las de mi entorno, llegando incluso, como dije, a robar algunas panties de mis vecinas, que estaban colgadas en los patios colindantes.

Aun hoy en día que ya no es muy común ver vitrinas como las de antes, las busco siempre que tengo oportunidad, también admiro las que están colgadas en sus escaparates en las grandes tiendas, y es un regalo para mi vista, pues la variedad y cantidad que ahora una puede ver es casi infinita, y la llegada del internet fue una vitrina ampliada hasta el infinito. Las horas pasadas frente a escaparates virtuales aún hoy me siguen fascinando.

Me casé muy joven y eso supuso un distanciamiento de mis gustos por las ropas de mujer, pero siempre estaban latentes en mis deseos y, cuando quedaba solo en mi casa, usaba ropas de mi esposa para cubrir mi cuerpo y sentirme muy femenina y delicada. Como se puede ver, mis gustos solo estaban un poco adormilados. La llegada del internet supuso una nueva etapa de mis gustos y empecé a entender mejor mi vida, pues coincidía con la de muchas otras como yo. No estaba sola en este mundo, había otras en las mismas circunstancias, con gustos por las ropas de mujer sin que ello implicara atracción por otros hombres. Solo las mujeres son mi anhelo. Verlas, desearlas y parecerme a ellas es mi vida.

One thought on “La historia de Renee

  1. Estoy muy contenta de que mi pequeño relato este en tu página, me alegro que otras puedan sentirse identificadas como yo con este lugar, nos ayuda a sentirnos cada día más femeninas y acompañadas, que es lo más importante, Saludos para todas.

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