Manejando con falda y tacones

Pocas son las veces en las que me he atrevido a salir de mi casa ataviada como mujer. Todas ellas han sido de noche y, en la mayoría, me limito solo a manejar mi auto por algunas calles aledañas a mi domicilio. No obstante, el solo acto de encontrarme fuera de mi refugio seguro me provee de la adrenalina que necesito para salir de mi rutina. Cada semáforo en rojo es una inyección de dopamina, pues, cuando otros autos se detienen junto al mío, es en donde me siento más vulnerable de ser descubierta, pero también más emocionada. Cuando llevo a cabo esta actividad, suelo estar transformada completamente, es decir, no solo llevo mi atuendo elegido, sino también maquillaje, peluca y zapatos.

Sin embargo, durante el transcurso de esta semana me atreví a manejar con falda y tacones a plena luz de día y en el centro de mi ciudad. Por azares del destino, el pasado sábado me vi forzada a acudir a una sucursal de Forever 21 a cambiar unas prendas por una talla más grande (acto derivado de mi obesidad ☹), pero, como quería aprovechar la mayor parte del día para grabar contenido para el canal, fui lo más temprano que pude. Cambié las prendas sin inconveniente alguno y salí muy contenta del lugar. Debido a que había aparcado mi vehículo en un estacionamiento público, y me tocó, literalmente, en el lugar más recóndito, oscuro y alejado de la vista de los encargados, antes de salir del lugar me cambié mis pantalones de varón por una de las faldas que llevaba en la bolsa.

Siempre cargo unos tacones debajo del asiento del pasajero, así que también me los puse y salí manejando de ahí luciendo espectacular de la cintura para abajo con las ventanas completamente abiertas para sentir el correr del aire en mis piernas descubiertas. Esta vez no sentía tanta adrenalina en los semáforos, pues a los conductores que se detenían junto a mí les resultaba imposible lograr ver mi atuendo completo, pero me olvidé de contemplar al transporte público. Desde estos vehículos, al ser más altos que los automóviles, se tiene una vista completa de los coches que circulan a los lados, así que desconozco si algún chófer o pasajero se percataron de que yo iba manejando con falda y tacones.

Al final del día eso no es lo relevante, sino que yo me sentía plena en ese momento, y no me importaba si los demás lo notaban o no. Puse mi música más girly e iba cantando a todo pulmón, sin poder evitar mirar de cuando en cuando lo bonitas y femeninas que lucían mis piernas. Quizá para chicas con más experiencia saliendo a la calle transformadas, esta pueda parecer una experiencia muy mundana y básica, sin nada de emocionante, pero para mí fue algo muy divertido y que valía la pena platicarles en este espacio. A aquellas chicas que no lo han hecho, las exhorto a que lo intenten, eso sí, tomando todas las precauciones para evitar que las descubran si es que no quieren que eso suceda.

¡Una cosa más, amigas! Manejar con tacones es completamente diferente a hacerlo con el calzado al que estemos acostumbradas a hacerlo, así que, si lo intentan ¡tengan cuidado! Acostúmbrense primero a la presión que tienen que hacer sobre los pedales para evitar cualquier accidente. Si son de clóset, como su servidora, lo que menos querrán es que haya una colisión y tengan que bajarse del vehículo con su atuendo femenino.

Si ya lo han hecho o si se animan a hacerlo por primera vez, ¡no se olviden de platicarnos su experiencia en los comentarios! Y pueden adicionar algunos consejos para que las demás disfrutemos mucho más al hacerlo.

5 thoughts on “Manejando con falda y tacones

  1. Sí. Por supuesto. Me ha gustado tu relato. Nos ubica en los propios recuerdos con exactitud. Gracias por compartirlo!

    Like

  2. También he salido a manejar con minifaldas y tacones, es una experiencia única, no se pero a mí me temblaban las piernas al emparejarse un auto más alto que el mío lo he realizado 3 veces por el día, lo disfruté mucho, como dices manejar con tacones se debe de tener cuidado, pero fue fantástico, también veía mis piernas con minifalda y lo disfruté mucho

    Liked by 2 people

  3. Hola Nadiam, tienes mucha razón yo también he salido manejando pero de noche, por el rumbo con vestido y tacones es una sensación de miedo a que te vean pero a la vez de satisfacción y como dices ya no es una del closet también del carro, lo disfrutas mucho

    Like

    • Hola Nadia es una experiencia totalmente permeada de adrenalina, a cada metro qué avanzas, pero igual es algo que te llena de satisfacción, gusto y alegría, y sin duda es muy diferente a manejar con zapatos normales, por favor tomen sus precauciones.

      Like

  4. Me encantaría en algún momento tener una experiencia similar, yo no tengo automóvil pero tengo una motocicleta y lo que me ha detenido en conducirla como chica es que con el casco sería un desastre la peluca. aún así aún está el gusanillo de la feminidad susurrando que lo haga.

    Like

Leave a Reply

Fill in your details below or click an icon to log in:

WordPress.com Logo

You are commenting using your WordPress.com account. Log Out /  Change )

Twitter picture

You are commenting using your Twitter account. Log Out /  Change )

Facebook photo

You are commenting using your Facebook account. Log Out /  Change )

Connecting to %s