La Sequía

Ser travesti es una maravillosa dualidad. Es, como dirían algunos, lo mejor de ambos mundos. Personalmente, disfruto muchísimo ambas facetas de mi personalidad, tanto la masculina como la femenina. ¿Me gustaría ser mujer todo el tiempo? La contestación sincera a esta pregunta es que no. No obstante, para dar esta respuesta es necesario que me encuentre en lo que denomino La Sequía, es decir, la total ausencia de ganas por transformarme en mujer, debido a que, si esta interrogante me la planteo mientras las ganas de sentirme mujer están presentes, mi respuesta será la opuesta.

Desde hace algunos meses había tenido la inquietud por escribir acerca de La Sequía, pues creo que también resulta por demás interesante. Pero, cada que me sentaba frente a mi computadora para teclear un nuevo post, me encontraba de alguna manera influenciado por la feminidad. Hoy, sin embargo, fue el día elegido para relatarles mi temporal estadía en mi mitad masculina.

La vestimenta que en este momento porto no consiste en ninguna prenda femenina. Traigo jeans, bóxeres y una playera deportiva. Tampoco estoy usando ningún accesorio femenino ni nada de maquillaje. De igual manera, no me siento tentado a llegar a mi casa y despojarme inmediatamente de mi atuendo y enfundarme en falda, o vestido, o blusa o lo que tenga que ver con ropas de mujer. Claro está que Nadia nunca me abandona, pues al mirar pasar a alguna chica con un outfit interesante, tomo notas mentales para intentar algo similar a la siguiente vez que me travista.

Como ustedes sabrán si son lectores regulares, además de este blog también tengo un canal en YouTube igualmente relacionado con el travestismo. Cuando Nadia me visita, es ella la encargada de crear el contenido, cosa que no es trivial, pues consume algo de tiempo; escribir los posts, buscar las imágenes que lo acompañarán, redactar los guiones para los videos, grabarlos, editarlos, publicarlos, responder comentarios, en adición al propio proceso de vestirme y maquillarme, después de unos días se vuelve algo agotador, y es por eso que mi lado femenino necesita ciertos descansos de cuando en cuando.

Por mi parte, cuando Nadia no está alrededor, puedo concentrarme en otra clase de proyectos. Una más de mis pasiones es la música, así que durante La Sequía tomo mi guitarra y me pongo a practicar o a escribir alguna canción que nunca verá la luz. También aprovecho para leer, tomar cursos de fotografía o escribir alguna que otra entrada para el blog de mi lado masculino. Resulta evidente que no puedo desconectarme del todo y poner a Nadia completamente en pausa, pues es necesario darles seguimiento a los proyectos, ya que dejar de publicar contenido de manera regular es sinónimo de perder el interés de la audiencia.

Debido a ello, a veces me planteo la necesidad de transformarme en Nadia aunque no me nazca hacerlo, por ejemplo, para grabar algún video. Pero el hecho de pensar en el trabajo y el tiempo que ello implica para, como ya dije, maquillarme y producirme, hace que desista inmediatamente de la idea y decida aprovechar ese tiempo en alguna otra actividad. El lado negativo de todo esto es que, generalmente, dejo de tomar las precauciones físicas que Nadia requiere, como rasurar continuamente el vello de mi cuerpo para mantenerlo corto. La Sequía suele durar desde algunas semanas hasta algunos meses, lapso en que mis folículos no dejan de alimentar el crecimiento de vello, así que, cuando Nadia regresa, se enfrenta a la situación de corregir esos detalles y arreglar eso de lo que yo no me ocupé.

¿A ustedes les sucede algo similar? Cuéntenme sus situaciones particulares, pues enriquecer las experiencias con otros puntos de vista siempre resulta positivo. Un abrazo a todas y todos ustedes de parte de mis lados masculino y femenino que, al final, son uno mismo.

4 thoughts on “La Sequía

  1. Hola Nadia,

    Te platico que me pasó a mi, hace unos meses por trabajo tuve la oportunidad de estar en hotel sola (sin mi familia) por 7 dias, obviamente aproveche para vestirme ordené por internet la ropa que me pondría y no sabes la emoción cuando me hablaron de recepción de que llego mi paquete, literal iba temblando en el elevador, compre un outfit completo panty, bra, medias, falda , blusa y un teddy para dormir.. llego el dia 3 de 7, lo disfrute mucho dos dias incluso me puse el reto de dejarme el bra por 24 hrs , pero despues de esos dos dias perdio el chiste y a pesar de tener ahi la ropa ya no me daban ganas de ponermela ni un rato.. nunca me habia pasado pero tampoco habia tenido la oportunidad de estar tanto tiempo asi.. fue un poco desconcertante la verdad.. a que crees que se deba.

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  2. ¡Es la transgresión chicas!
    Cuando eso falta, siento que se pierde un poco del encanto de nuestro “pasatiempo”. Si no existe una limitación que nos impida lucir nuestros vestidos y tacones, al final del día acaba siendo lo mismo que usar nuestros pantalones y camisas cotidianos. Claro, todo esto es siempre que no seamos transgénero.
    Esta es mi humilde opinión, y el porque no deseo tener la facilidad permanente de embellecerme.

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  3. Hola Nadia, efectivamente es algo que supongo nos pasa a todas. Hay ocasiones en que se me pasan semanas enteras sin visitar mi closet.

    A veces a pesar de planear el fin de semana, o momentos especiales (como cuando recibes una prenda nueva), sencillamente no hay ganas… “ella” no está. En un par de ocasiones me he arreglado y vestido para quitarme todo momentos después; creo que esto es algo que no puedes forzar o planear por decirlo de algún modo, hasta que en algún momento simplemente llega “ella” y todo cambia.

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