Sally Beauty y su inclusión

Cómo se nota que la mentalidad de las nuevas generaciones está cambiando, y eso me da un gusto enorme.

No me considero vieja ni anticuada, pero es verdad que soy una travesti a quien le tocó crecer en tiempos que son diferentes a los que vivimos ahora. Cuando era una adolescente comencé a hacer mis primeras compras de prendas femeninas propias. Acudía a los grandes almacenes y, además de adquirir las ropas que tenía en mente, me llevaba una o dos cosas innecesarias con el propósito mental de distraer a la cajera y que no se fijara mucho en que yo era un jovencito comprando ropa interior para mujer. Mientras escogía los atuendos en los pasillos de damas, trataba de no ver a nadie a los ojos, pues sentía que la gente de alrededor me juzgaba por estar ahí buscando tallas y colores de mi agrado.

Sentía (y a veces todavía siento) miedo de entrar a locales pequeños, pues ahí suele haber poca gente y destaco entre la reducida multitud, y los mismos pensamientos de que las dependientas o los otros clientes me juzgan vienen a mí, solo que ya no le doy tanta importancia a esos miedos como antes, y entro y compro mis cosas, aunque saliendo del lugar lo más rápido posible.

Sin embargo, esta semana necesitaba comprar un polvo traslúcido, así que fui a una tienda Sally que queda cerca de mi trabajo. Lo escogí y me dirigí a pagarlo, tratando de poner la voz más grave de lo normal en un patético intento porque la cajera, de unos 25 años, no descubriera que el producto era para mí. Al escanear el artículo, me preguntó si estaba seguro de que era el tono correcto, ya que no había cambios. Yo, dudosa de la respuesta, le dije que sí. Ella se me quedó mirando un instante y luego dijo:

-¿Es para ti?

En una repentina invasión de autoestima y seguridad, generada por la confianza que me inspiró la chica, le contesté la verdad y dije que sí, que el polvo traslúcido era para mí. Ella, sin inmutarse en absoluto, mostrando la misma amabilidad del inicio y como si fuera lo más normal del mundo, me dijo que tenía otro tono que me favorecería más, y me pidió que la siguiera hasta un pasillo concreto. Una vez ahí, me ayudó a escoger algo más acorde a mi color de piel, y me sugirió algunos otros productos para lograr un mejor resultado al maquillarme.

Sobra decir que salí del lugar con una enorme sonrisa en mi rostro. Por primera vez no tuve que esconder mi naturaleza por temor a ser juzgada. Pude ser yo misma ante alguien más y eso me llenó de un sentimiento de satisfacción y felicidad. Gracias, Sally México, por brindar el mismo servicio a todos tus clientes sin importar el género ni las preferencias, pues eso es lo que todas las compañías deberían fomentar.

One thought on “Sally Beauty y su inclusión

  1. Hola Nadia, ayy como quisiera encontrarme con muchas Sallys, diste con una angelita d las q no abundan tanto como quisiéramos sin sentir miradas indiscretas, abracitos, 💋

    Like

Leave a Reply

Fill in your details below or click an icon to log in:

WordPress.com Logo

You are commenting using your WordPress.com account. Log Out /  Change )

Twitter picture

You are commenting using your Twitter account. Log Out /  Change )

Facebook photo

You are commenting using your Facebook account. Log Out /  Change )

Connecting to %s