Una aclaración

Entre los pocos comentarios que recibo, leí uno que, siendo sincera, me dejó pensando mucho. A raíz del post 5 errores de travesti principiante, una lectora me reclamó por no empoderar a las juventudes y adolescencias que se cuestionan sobre su género, así como también por hablar de la ropa en términos de “para hombre” o “para mujer”, pues argumenta que esto último no tiene sentido, ya que la ropa es solo tela, y quien le da el género es quien la porta. Cabe mencionar que en esto último estoy totalmente de acuerdo, y lo he dejado claro en más de una ocasión. Incluso suelo referirme a esto como “la ropa socialmente asociada con el género femenino”. Lamentablemente, es una realidad que tan solo unas cuantas personas entendemos, pues la gran mayoría de la sociedad que nos rodea nunca entenderá que una falda puede ser portada por quien lo desee y no es exclusiva de las mujeres.

El otro punto, referido al empoderamiento de las juventudes, me exhortaba a no aconsejarles a las chicas que inician en el travestismo a que se sigan manteniendo ocultas. Creo que nunca he aconsejado tal cosa. Nunca he escrito las palabras “amiga, sigue escondida y oculta”. Es verdad que he publicado algunos tips para que no las descubran, pero ello no ha sido con la intención de perpetuar la clandestinidad que caracteriza a este fenómeno. Lo hago porque conozco el miedo que muchas de nosotras sentimos al pensar que alguien puede descubrir ese gusto tan particular por transformarnos. Ya dependerá de cada quién cómo maneja esa situación: si no quiere que nadie lo sepa o si no le importa que se entere todo el mundo. Yo jamás me atrevería a alentar a alguien cuyo entorno desconozco a que se libere de sus miedos y confiese su travestismo a su familia, amigos y compañeros de trabajo. Esa es una decisión completamente personal.

Nunca, en serio nunca ha sido mi intención transmitir la idea de que el travestismo es algo que deba mantenerse oculto y en secreto, o que sea algo de lo que debamos sentir vergüenza. Por el contrario, creo que he tratado de fomentar tanto la propia aceptación como la de las personas a quienes más amamos, díganse padres, hermanos o pareja. ¡Qué lindo sería que todos pudiéramos ser libres y sin que nadie nos juzgara! Pero eso no es más que una utopía, muy distante de la realidad. Lamentablemente vivimos en un mundo distópico y muy cerrado de mente en muchísimos aspectos. Ha habido grandes avances, pero estamos muy lejos de la meta. Debemos manejarnos con precaución, pues sabemos los peligros a los que la comunidad transexual y travesti se enfrenta por algo que es mal comprendido por la sociedad. Es triste y no debería ser así, pero así es.

Yo escribo en estas líneas mis puntos de vista y trato de dar los consejos que a mí me hubiera gustado recibir cuando no sabía qué hacer o qué me pasaba, o cuando caí en errores fatales y a causa de ellos me descubrieron y tuve que atravesar momentos difíciles. Pero esto es un blog, no es una dictadura. Cada quién sabe qué recomendaciones seguir y cuáles no le aplican para su caso, ideología y situación particular.

Muchas gracias.

One thought on “Una aclaración

  1. Comparto todo lo que has expresado en tu comentario, si algo hay que nos hubiera sida de gran ayuda en las primeras etapas de auto-descubrirnos, es tener referencia de chicas como nosotras a las que nos interesa entender nuestra forma de ser y, como todo en la vida, aprender y sacar lo mejor de nosotras mismas y tener más confianza y por lo mismo menos temores. Así somo y así seremos toda nuestra vida y, con gran orgullo y amor a nosotras mismas, buscamos la felicidad y la de aquellas que nos acompañan en este carrusel.

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