Relato travesti colectivo

Con la misma inercia de incentivar la participación de las lectoras y los lectores, se me ocurrió que entre todos escribamos una historia relacionada con la feminofilia. La idea es simple: Comenzaré escribiendo la base y ustedes la continúan en los comentarios. Yo iré actualizando este post para agregar las nuevas partes a la historia original. Únicamente un par de reglas:

  • La historia puede tener tintes eróticos, pero sin llegar a ser explícita. No escribir escenas pornográficas.
  • No emplear palabras altisonantes.

Sin más dilación, aquí vamos.

Eran las 6:15 am cuando sonó el despertador. De mala gana, Efraín estiró la mano para alcanzar su celular y desactivar el molesto pitido. La habitación estaba a oscuras, pues todavía era muy temprano para que se asomara el Sol por la ventana. Dicen que cuando el sentido de la vista se encuentra atenuado, los demás se intensifican, y en ese momento Efraín pudo constatar que el tacto se encontraba agudizado. Sintió cada uno de los pliegues del camisón de satín sobre su piel. Sonrió, y su instinto animal lo llevó a posar su mano en su entrepierna y comenzar a acariciarse. Despacio. Poco a poco, de arriba hacia abajo, hasta que sintió cómo su zona sexual también despertaba lentamente aquella fría mañana de enero.

Cerró los ojos para agudizar aún más el tacto. Aprovechó para dejar volar su mente: imaginó que quién estaba acostado en la cama no era él. Bueno, en estricto sentido sí era él, pero no era Efraín, sino Natalia, la contraparte femenina que vivía en su interior. En su fantasía, ella se disponía a comenzar la semana con mucha actitud, pero se permitía un momento de relajación antes de salir de la cama. Todo esto lo imaginaba mientras continuaba autoestimulándose. Qué deliciosa sensación. Cuando estuvo a punto de llegar al clímax, se detuvo, pues había hecho esto las suficientes veces como para saber que, de culminar, la culpa lo habría invadido y las ganas de sentirse mujer desaparecerían. Sí, era un hecho que volverían, pero no sabía cuánto iban a tardar y él, o ella, tenía muchísimos planes femeninos para esta semana. Así que salió de la cama y puso rumbo a la ducha.

Efraín o, mejor dicho, Natalia, vivía sola. Tenía 29 años y hacía dos había decidido salirse de la casa de sus padres para gozar de la libertad de travestirse cuando las ganas la invadieran. Esta soledad le permitía darse ciertos lujos, como tener una habitación dedicada a su lado feminófilo. Con las paredes pintadas de un rosa pastel; un tocador repleto de productos de belleza y con un gran espejo enmarcado con luces; un clóset lleno de blusas, faldas, vestidos, zapatos, pelucas y ropa interior y un librero con animales de peluche y plantas, esa habitación no dejaba lugar a dudas de que su inquilina era una mujer.

Salió del cuarto y se metió en la regadera. Aprovechó el baño para rasurarse completamente al ras. Su champú desprendía un alegre olor a fresas. El estropajo y el jabón eran rosas. Dos días antes se había rasurado todo el vello del cuerpo, y las puntas comenzaban a asomarse a través de su piel, así que decidió dar un retoque. Tomó el rastrillo femenino y así lo hizo. Al salir, se dirigió de nuevo a su dormitorio, donde yacía el atuendo que había escogido la noche anterior: un bralette color verde pistache con unas undies de satín a juego y pantimedias naturales, No era mucho, pero no quería que nada se notara bajo la ropa de hombre que llevaría al trabajo: una aburrida camisa blanca, un hosco pantalón gris y un suéter azul marino.

(Min) Todavía sintiendose Natalia, se desenredó la toalla que traía puesta hasta las axilas como toda una señorita; por supuesto, también traía otra toalla envolviendo su cabello. Decidida a disfrutar el proceso, se colocó las undies intentando que la parte frontal se notara plana. Después, el bralette; al pasar los brazos por debajo de los tirantes pensó que le hubiera gustado mucho más usar un brassiere, pero las varillas y breteles se podían notar y consideró esto un riesgo innecesario. Además, el bralette tenía un hermoso encaje y no se notaba nada a través de la camisa y del suéter. Por último, deslizó las pantimedias, sintiendo el roce con sus piernas recién depiladas, una de sus sensaciones favoritas al transformarse. En este punto decidió mirarse en el espejo de cuerpo completo que había adquirido para admirar y modelar sus atuendos. Sintió ganas de permanecer así por más tiempo y un dilema se abrió en su cabeza.

(Leyla) Sobresaltado, descubrió que su cuerpo lo invitaba a dejar de lado el plan de asistir a la oficina, para disfrutar todo el día ataviada como tanto le gustaba. Sin embargo, la emoción por la sensación de asistir y pasar el día en esa mezcla entre hombre y mujer hacía que su día se transformara en una experiencia muy erótica y satisfactoria.

Su sentido de responsabilidad la hizo continuar con su día a día en las labores de oficina. No obstante, sentir sus piernas cubiertas por ese delicado roce de las medias, así como el bralette cubriendo su pecho, hacían de esa jornada una ocasión especial, pues era la primera vez que se atrevía a cruzar el umbral de su habitación. Sentía que su cuerpo se llenaba de un mar de sensaciones, debido a que, en el traslado hasta la oficina y durante todo el trayecto, esta vez en transporte público, creía ver, al pasar por los aparadores el reflejo de Natalia, quien le sonreía en cada uno de los escaparates y provocaba que tomara más tiempo de lo habitual en llegar a la oficina, y le llenaba la mente de nuevas ideas e ilusiones.

Ese día era especial. Desde la noche anterior había elegido las prendas que usaría como Natalia. Su lado femenino había tomado el control de su persona y Efraín se había transformado en un simple espectador, el cual estaba fascinado con lo que estaba experimentando, dejando que su parte femenina tomara las riendas de su vida, aunque fuese por ese día, aunque fuese a medias.

¡Continúen!

8 thoughts on “Relato travesti colectivo

  1. Todavía sintiendose Natalia se desenredó la toalla que traia puesta hasta las axilas como toda una señorita por supuesto tambien traia otra toalla enredando su cabello , decidida a disfrutar el proceso se colocó las undies intentando que la parte frontal se notara plana, despues el bralette pasando los brasos debajo de los tirantes pensó que le hubiera gustado mucho mas usar un bra pero las varillas y breteles se podian notar, consideró esto un riesgo innecesario , ademas el bralette tenía un hermoso encaje y no se notaba nada abajo de la camisa y sueter, por ultimo deslizó las pantimedias sintiendo el rose con sus piernas recien depiladas una de sus sensaciones favoritas al transformarse, en este punto decidió mirarse al espejo de cuerpo completo que habia adquirido para admirar y modelar sus atuendos, sintio ganas de permanecer asi por mas tiempo y un dilema se abrio en su cabeza..

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  2. Muchas gracias por continuar con tu blog, consideró que muchos no ponen comentarios porque sentimos vergüenza de expresar nuestro sentir sobre la feminofilia, pero realmente es un gusto por lo femenino sin perder el gusto por las mujeres y sin desear tener contacto con hombres, consideró que este es el concepto de feminofilo habrá otro grupo que además de trasvestirse si les gusten los hombres pero ese grupo tendrá otra definición no feminofilo

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  3. HOLA NATALIA COINCIDO CONTIGO EN TU COMENTARIO, EL SER FEMINOFILO NO DEBE DAR VERGUENZA DECIRLO, FINALMENTE TU NADAMAS LO SABES O CON QUIEN MAS CONFIANZA LE TENGAS LO QUE SIENTES POR ESE GUSTO NUNCA LO VAS A PODER DEJAR, Y SIEMPRE TENER EL GUSTO POR LAS MUJERES. COMO DICES LOS QUE TIENEN CONTACTO CON HOMBRES SON OTRO GRUPO CON OTRA DEFINICION.
    SER FEMINOFILO NO ME AVERGUENZA DECIRLO PORQUE GRACIAS A ESTE BLOG LAS TENGO COMO AMIGAS Y PUEDO EXPRESARLO PORQUE SE QUE ME VAN A ENTEDER Y HABLAMOS DE LO MISMO.

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  4. Era el medio día de un domingo, Nancy Gabriela (hoy Jimena) estaba impaciente esperando q su familia se marchara, tenía escondido debajo del colchon de su cama, un lindo vestido negro, unas medias color champagne y unos flats negros.
    Adicionalmente ya conocía la ubicación del maquillaje de mamá y toda la semana había pasado como hacerse un maquillaje natural acorde a su edad, pues en ese entonces nuestra protagonista ya tenía sus 14 años cumplidos.
    La familia de Nancy tenía planeado irse ese domingo al pueblo de donde es originaria su mamá y el plan era pasar la noche allá, por lo cual Nancy ya tenía listo un itinerario de todo lo q iba a hacer ese día, bien planeado y acomodado para q todo saliera a la perfección, a la 1:30, media hora después de la partida de la familia, Nancy ya estaría bañada, depilada y lista para cambiarse, tenía pocas cosas propias como lo era el vesrido, los zapatos, un conjunto de bra y panties todo lo q queria estrenar ese dia.
    ¿Pero q seria diferente en esa ocasión?
    El plan mas temerario q jamas se imagino:
    Salir vestido de niña a la calle y pasear todo ese dia como Nancy.
    El plan iba a la perfección, Nancy ya se encontraba vestida, cambiada y perfumada, cuando procedía a maquillarse y despues plancharse el cabello para tratar de hacer un peinado femenino (eran los 90s, era comun un hombre q usara el cabello en corte de hongo o sea larguito).
    Nancy ya se encontrava vestida, sus medias delineaban sus torneadas piernas, su cuerpo al encontrarse en desarrollo aun podia pasar como el de una niña de su edad y las facciones aun no se definian por lo q al verse en el espejo, el vestido negro q era volado delineaba a una niña comun de su edad, Nancy se emociono tanto q pego un brinco de la emoción.
    Con toda la paciencia del mundo, Nancy camino tratando de contonear sus caderas mientras se dirigia al cuarto de su madre para aplicar el maquillaje q tanto se había imaginado toda la semana.
    Al entrar vio el tocador de su madre repleto de cosmeticos, a lo q procedio a sacar lo q necesitaba para terminar de convertirse en la niña q ella sabia q era, cuando de repente se escucha el grito de…
    “¿Qué haces vestido así, acaso eres un pto maricon?”

    Era su madre q, a causa de una discusión con una de sus hermanas, habia cancelado el viaje y se habian regresado a casa, para encontrar a su hijo menor, vestido de mujer a punto de maquillarse…

    (Nota: esta es historia verídica).

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    • Hola, Jimena! Wow! Tu historia está increíble! Me encantaría seguir tomándola como base. Sin embargo, de lo que se trata esta dinámica es de continuar la historia que ya se encuentra escrita en el post. ¡Saludos!

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      • Diablos, entendí mal!

        Pero bueno, ojalá sirva para q me conozcas un poquito más!!

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  5. Continuando con el relato

    De sobresalto, descubrió que su cuerpo lo invitaba a dejar de lado el asistir a la oficina, y disfrutar todo el día ataviada como tanto le gustaba, sin embargo, la emoción y la sensación de asistir y pasar el día en esa mezcla entre hombre y Mujer, hacía que su día se transformara en una experiencia muy erótica y satisfactoria.

    Su sentido de responsabilidad, la hicieron continuar con su día a día en las labores de oficina, sin embargo, la sensación de sus piernas cubiertas por ese delicado toque su cuerpo sentía al roce del látex de las medias, y el bralete cubriendo su pecho, hacían de ese día una ocasión especial, pues era la primera vez que se atrevía a cruzar el umbral de su habitación, sentía que su cuerpo se llenaba de un mar de sensaciones, debido a que trasladarse hacia la oficina y recorrer todo el trayecto, esta vez en transporte público, sentía y creía ver al pasar por aparadores en donde se viera reflejado, para él, se reflejaba Natalia, quien le sonreía en cada uno de los escaparates y hacia que tomara más tiempo de lo habitual el llegar a la oficina, pues el solo hecho de pasar por frente a esos escaparates, le llenaba la mente con nuevas ideas e ilusiones.

    Ese día era especial, Natalia desde la noche anterior en que había elegido las prendas que usaría, había tomado el control de su persona y Efraín se había transformado en un simple espectador, el cual estaba fascinado con lo que estaba experimentando, dejando que su parte Femenina tomara las riendas de su vida, aunque fuese por ese día, aunque fuese a medias.

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