¿Por qué las feminófilas tenemos un nombre de mujer?

Recientemente recibí mediante correo electrónico la cuestión que da nombre a este post. La esposa de un hombre feminófilo me hizo llegar una carta en la cuál me formula dicha pregunta. Pensé que sería una buena idea publicar tanto su carta (con la debida autorización del remitente) como la respuesta a esta interrogante, de manera que otras personas con la misma duda puedan leer estas líneas y quizá aclarar un poco su mente.

Me gustaría que las feminófilas que lean esto complementen mi respuesta con sus comentarios, para que existan más puntos de vista, y la profundidad y extensión de la respuesta sean mayores. Sin más dilación, la carta:

“Hola, Nadia.

Hace algunas semanas encontré tu blog mientras buscaba información acerca de hombres que se visten de mujeres en internet. El mes pasado descubrí que mi esposo estaba usando ropa interior femenina y al cuestionarle por qué, me lo contó todo. Me dijo que ha sentido una atracción muy grande por las prendas de mujer desde que era niño, pero que no le gustan los hombres. ¿Cómo es eso posible? Ni siquiera me cabe en la cabeza. Es por eso que entré a buscar información acerca de esta conducta y así me topé con tu blog.

Lo que encontré fue una serie de explicaciones que me han ayudado a entender un poco. Confieso que lo primero que pensé es que mi marido era homosexual, pero ya entendí que lo uno lo está relacionado con lo otro. Pero me queda una duda que mi esposo no ha logrado resolverme y espero que tú puedas hacerlo. Él y tú coinciden en que no quieren ser mujeres, que están a gusto siendo hombres, pero entonces ¿por qué tienen nombres de mujer?

Eso me parece un poco contradictorio. Entiendo que dices que es algo parecido a representar un personaje, pero un actor no tiene una cuenta de Facebook con el nombre de ese personaje, cosa que ustedes sí tienen.

Espero que puedas sacarme de esta duda y muchas gracias por el trabajo que realizas para que mujeres como yo podamos entender mejor a nuestros esposos con el gusto por vestirse de mujeres.”

Hola, estimada lectora.

Antes de responder tu interrogante, quiero agradecer que te hayas tomado el tiempo de escribirme para aclarar esta duda relacionada con el travestismo de tu esposo. Es motivante saber que estos escritos llegan a las personas a quienes están dirigidos y que resultan de ayuda para que el mundo de un hombre feminófilo esté rodeado del amor y de la comprensión de su ser más amado, que es su pareja.

La cuestión que planteas es algo que parece desconcertar a algunas personas cuando comienzan a enterarse del fenómeno de la feminofilia, y trataré de explicarlo de la mejor manera. Mientras nosotros nos encontramos en la faceta masculina, no somos diferenciables de un hombre promedio, es decir, no tenemos rasgos, actitudes o movimientos que dejen entrever nuestra afición por transformarnos en mujer. En un modo similar, cuando estamos inmersas en nuestra faceta femínea, nos embriaga un sentimiento que lo acapara todo. Resulta muy placentero ser llamadas con nombres, pronombres y adjetivos propios del género femenino.

Espero no causar más confusión con esta respuesta. No somos dos personas en una misma, no tenemos una doble personalidad. Aun transformadas, seguimos siendo la misma persona que al ser hombres. Mantenemos los gustos, la forma de pensar, así como nuestras opiniones e ideales. En otras palabras, no somos bipolares ni esquizofrénicas. Es verdad que tenemos cuentas de Facebook y otras redes sociales con ese nombre de mujer que hemos escogido, pero es necesario entender que, por razones de seguridad, nos vemos orilladas a mantener un cierto anonimato respecto a nuestra vida masculina.

En mi perfil de Nadia tengo agregadas a unas cuatrocientas personas, de las cuales no conozco la identidad masculina de ninguna de ellas, y así mantenemos nuestro secreto a salvo, pintando una raya entre ambos mundos de los que formamos parte. Compartimos nuestro secreto solo con aquellas personas que viven historias similares a la nuestra, que sabemos que no nos juzgarán, insultarán ni se burlarán de nosotras, cosa que sí podría suceder entre nuestros contactos del mundo real.

En adición a esto, gustamos de vivir una experiencia completamente inmersiva cuando nos transformamos en nuestras contrapartes femeninas. Nos metemos de lleno en el papel de esa mujer que hemos ido construyendo a lo largo del tiempo. Si lo quieres ver así, al ser hombres somos muy hombres, y al ser mujeres somos muy mujeres.

Espero que esta respuesta complemente la que tu esposo te proporcionó y que, de esa manera, logres una comprensión mayor de este tema. Gracias por poner de tu parte para resolver este asunto entre tú y tu pareja de la mejor manera.

-Nadia.

2 thoughts on “¿Por qué las feminófilas tenemos un nombre de mujer?

  1. Hola hola
    Es cierto que muchas adoptamos un nombre femenino,q muchas veces asociamos a alguien o algo con ese nombre. Es para muchas un gran proceso y para otras una moda o un cambio de personaje. Además ese nombre que utilizamos siempre está en nuestra cabeza aún en modo “masculino” por lo que muchas veces reaccionamos al escucharlo(me ha pasado) pero es parte de esta identidad. Acabas de descubrir a tu mejor amiga si lo puedes aceptar. Cada caso es diferente, lo se, pero mi pareja y yo nos quitamos las máscaras y ahora nos hablamos de todo…. Aunque ella no lo acepte del todo,me deja disfrutar este lado mío que no cualquiera conoce y eso la hace especial para mi.
    La ropa es ropa, pero la lencería de mujer tiene ese toque que nos hace soñar a muchas. Desde unas pantys hasta algo más íntimo y mas femenino como un brasserie o un juego de medias con liguero, llegando a la ropa exterior que pueden ser leggings,zapatillas de tacón o hasta un traje completo de corte femenino….. todo depende de cada persona a la hora de escoger el outfit o personaje luciremos; Algunas en un cuarto,otras en el mundo exterior,eso cada quien lo decide por sus circunstancias personales.
    Si tu pareja no supo responder o no quiso para no ser juzgado,Prueba otras preguntas pero tiempo al tiempo. Algunas hablan solas otras muy lentamente pero la gran mayoría quiere ser escuchadas y aceptadas.

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  2. La experiencia feminófila es diferente para cada una de nosotras. La vivimos e interpretamos de diferentes maneras, y nuestras motivaciones, además de ser a veces algo difusas, también suelen ser distintas.
    Dicho lo anterior, creo que nuestra amiga lectora, inadvertidamente toca el punto esencial de su pregunta: no estamos tratando de interpretar un personaje, queremos ser una persona, mientras dure la experiencia de una transformación, teniendo siempre presente que existen mil limitaciones a serlo, y que es el camino de superarlas lo que frecuentemente encierra el encanto de ser feminófila.
    ¿Qué distingue a uno de otra? Un personaje no pretende ir más allá de una ficción, una creación artística, generalmente. Una persona tiene una identidad real, una consciencia, con todo lo que ello significa: en principio ser real, tener una individualidad y que de esta manera te reconozcan los demás, y, lo reitero, eso persiste sólo durante la experiencia de la transformación.
    Este reconocimiento es lo que da origen a ostentar nombre femenino: nuestro apelativo contiene en esencia la realidad como persona, al menos en parte. Eso puede experimentarse al pararte ante el espejo y decir “Soy (tu nombre)”.

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