El travestismo en la era del Internet

Vivimos en una época realmente afortunada, en la que tenemos acceso a cualquier información con tan solo dar un click. Por otro lado, la feminofilia es un gusto que, estoy segura, ha acompañado al hombre (o a la mujer, depende) desde tiempos muy pretéritos, quizá incluso estuvo presente desde el momento mismo en que la civilización comenzó a definir los roles sociales para el hombre y la mujer.

Habiendo nacido en la década de los 80 alcancé todavía a formar parte de una generación que tenía que acudir a las bibliotecas para buscar cualquier tipo de conocimiento y, durante los primeros años de mi existencia, viví privada de saber que mis sentimientos y ganas por ataviarme como una mujer eran compartidos por muchos otros hombres alrededor del mundo, así que veía a mi travestismo como un castigo, como una abominación, y no comprendía las razones y motivos que me llevaban a emprender aquella actividad.

En el seno familiar, así como en la escuela y en la religión, se me educaba para comportarme como un “hombrecito”, y cuando alguna conducta exhibida era apreciada como femenina, se reprendia y castigada, buscando corregirla y eliminarla, así que yo me sentía fuera de lugar y no tenía acceso a ningún registro escrito que me hablara del travestismo y me ayudara a sentirme parte de una colectividad. Cuando la era digital me alcanzó, fui rescatada de un destino que seguramente tenía mucho sufrimiento reservado para mí debido a mi afición por sentirme y vestirme como una mujer.

¿Pueden imaginar los sentimientos de soledad, confusión e incluso demencia que deben haber padecido nuestras hermanas femonófilas de antaño, cuando el tema era aún más desconocido y había menos acceso a la información? Hoy podemos escudarnos tras el anonimato digital y platicar con otras chicas como nosotras; intercambiar vivencias, dar y recibir consejos, convivir, aunque sea de manera remota, con personas que saben cómo nos sentimos y que no nos juzgan. Hoy estamos seguras de que no estamos solas, de que la feminofilia es más común de lo que antes se creía, hay una mayor apertura de mente y una mayor comprensión. Aunque no nos confiemos, falta todavía mucho camino por recorrer para eliminar los tabúes y los estereotipos de género.

Imaginar que alguna feminófila de épocas pasadas vivió la totalidad de su vida creyendo que su preferencia por las ropas y las actitudes femeninas la hacía ser una enferma mental y merecedora del infierno, sin posibilidad de compartir su gran secreto con nadie, me da escalofríos, pero también me hace valorar más el período que me tocó vivir, esa transición y este mayor acceso a la información y al conocimiento, que me ayudó a conocer e informarme sobre el tema y entender que no soy un fenómeno ni un error de la naturaleza.

Este acceso es una herramienta invaluable y que, sin exagerar, puede salvar muchísimas vidas y ayudar a mejorar otras tantas.

Repito, vivimos en una época realmente afortunada.

One thought on “El travestismo en la era del Internet

  1. Totalmente de acuerdo con tu comentario es una verdadera fortuna tener el internet y blogs como estos dónde podemos compartir nuestras vivencias y no sentirnos como bichos raros, sino como seres afortunados de poder vivir está hermosa dualidad, felicidades, disfrutenlo

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