Seré Madrina de XV años

Hoy estoy especialmente contenta. Muy contenta.

Desde hace unas semanas he estado sufriendo por encontrar algo por lo que valga la pena escribir, y no había hallado gran cosa, pero ayer sucedió algo que me subió el ánimo hasta las nubes. Para ponerles en contexto, resulta que mi mejor amiga del mundo mundial, y quien obviamente conoce de mi condición de travesti/feminófila y me apoya por completo, tiene dos hijas. A las niñas las he tratado un par de veces, pero siempre en condición de hombre. Me caen bien, son extremadamente inteligentes, con una mente muy activa.

Resulta que las chicas no se llevan muchos años de diferencia entre ellas y, según me contó su mamá (a quien llamaré Paty para conservarla en el anonimato), es su intención celebrar juntas su fiesta de quinceañeras. Mi amiga (o sea, la mamá de las niñas) y yo nos llevamos de maravilla. Somos, más que amigas, hermanas. Al menos así nos consideramos. Ella ha sido mi ventana al mundo de la feminidad cuando por alguna razón me veo un poco restringida en ese aspecto; siempre me trata como mujer y es algo que disfruto y agradezco demasiado. Con ella siento una conexión muy fuerte, un lazo más que especial. Dada esa situación, me comentó que le encantaría que yo pudiera ser madrina en dicha fiesta, de algo lleno de simbolismo y significado. Yo le repsondí que me encantaría, ya que nunca he sido madrina de nada, y sinceramente tengo muchas ganas de hacerlo. Me propuse para ser madrina de vestidos, ya que siento que es algo muy femenino y va acorde a mi sentir y a la relación de amistad que mantengo con la mamá de las futuras quinceañeras.

Una vez que habíamos tocado estos temas, le pregunté a Paty si le había comentado a sus hijas acerca de mi travestismo, y me dijo que no… pero me preguntó que si quería que lo hiciera. Pensar en esa respuesta me puso un poco nerviosa, ya que si bien es verdad que hay una docena de personas que saben de mi lado femenino, a todas se los he dicho yo, y son personas con quienes convivo directamente. Le dije que lo hiciera si ella lo creía prudente, al fin y al cabo ella las conoce mucho mejor y sabe cómo piensan y cómo ven el mundo.

Hoy en la mañana Paty me sorprendió con la noticia de que ayer se los había dicho. Les comentó que yo quería ser partícipe de su celebración a través de regalarles sus vestidos de quinceañera, a lo que reaccionaron con alegría. Les platicó que me gusta vestirme de mujer, que ella me considera como una y que mi nombre de chica es Nadia, así que yo sería su “madrina Nadia”. Me comentó también que ellas le dijeron que lo que yo hago no tiene nada de malo, que lo tomaron muy natural. Eso me hizo sentir varias cosas. Entre ellas tranquilidad, porque lo tomaron a bien y no piensan que soy un bicho raro. También admiración, porque veo que la educación y valores que Paty ha inculcado a sus hijas son inigualables. Felicidad, porque ¡seré madrina! No padrino, ¡madrina! Y es bien chido que pueda compartir este pedacito de mi mujer interior con alguien del mundo exterior. Por último, también sentí esperanza, ya que veo que las nuevas generaciones no consideran a mal que existamos personas con gustos diferentes a los que las generaciones anteriores a ellas han impuesto como algo normal.

En fin, solo quería compartir con el mundo el pedacito de alegría que hoy me dio saber todo esto, y espero que quien lo lea también pueda alegrarse un poco por mí.

Paty: a ti te he dicho mil y una veces que te quiero, que te adoro, que eres para mí una de las personas más importantes en mi vida, pero aprovecho estas líneas para reiterarlo una vez más.

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